Film El artista – 2008 – Dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat
Falsedades
y mentiras de las normativas artísticas
Por Lic.:
María del C. Coria Aveiro
La película argentina El artista se estrenó
en el año 2008 y fue muy bien recepcionada por la crítica especializada, no
solo en nuestro país sino también en países como España, Italia y Francia.
Las expectativas sobre el film comienzan
acrecentarse cuando tomamos la sinopsis y vemos el menos pensado reparto
actoral: Sergio Pángaro, Alberto Laseica, León Ferrari, Horacio González y
Rodolfo Fogwill, entre otros. Y si bien cada uno de ellos se destaca en facetas
artísticas como música, pintura y letras; en este caso sus personajes no
responden a las actividades que desarrollan en la vida real.
El guión del film tiene como hilo conductor
en su argumento a las artes plásticas y busca desentrañar al circuito
legitimador de un falso artista, por lo tanto también su -supuesta- obra.
Muestra el antes y el después, los malos tratos y menosprecio de las galerías a
la hora de recepcionar porfolios. Pero también las hipocresías y frivolidades
una vez aceptados, sobre todo cuando se percibe un futuro gran artista. Lo que
bien se llama “el artista del momento”.
La realidad
es que se trata de una producción de múltiples aristas, que ataca con todo y no
se guarda nada. Porque si bien el foco principal, por decirlo de algún modo,
está en las narrativas legitimadoras que se construyen en el arte
contemporáneo; la sociedad como receptora de las obras también está altamente
cuestionada. Y esto queda en evidencia cuando, sin poder evitar la risa, se
expresan frases o cliches tantas
veces escuchados y hasta interiorizados.
Esos lugares comunes a los que todos –por lo
menos los que de manera asidua contemplamos exposiciones plásticas- hemos
accedido alguna vez. Paradójicamente el más acertado de los comentarios termina
siendo el de un espectador que emite saber nada de arte y solo se limita a
opinar “qué bueno es el servicio de lunch”.
De manera puntillosa lo formal del film
acompaña al relato. Con una marcada cantidad de primerísimos primeros planos se
da énfasis al talento silencioso del verdadero artista, un anciano internado en
un geriátrico. El movimiento de sus manos, sus trazos y su esfuerzo por pintar
son imágenes que conjugan acertadamente la pasión, las tristezas, las
nostalgias, la soledad y hasta los sentimientos internos de un pintor de que
nunca veremos su obra, como tampoco se lo oirá hablar, aunque sinceramente no
es necesario que lo haga. El mismo recurso se aplica para otras escenas, como
por ejemplo el rostro resignado y de cansancio del enfermero (supuesto
artista), y sus cambios radicales en la vida cuando se empieza hacer pasar por
quien no es.
El empleo de metáforas, como la renovación de
ambientes oscuros y con empapelados “sesentosos” a limpios, luminosos y blancos
son herramientas a las que se asiste para dejar en claro el paso de una rutina
triste y deprimente a eventos diversos, donde abundan las comodidades, pero también
los intereses en las relaciones sociales.
De esta peli podemos decir mucho, pero nada
se compara con apreciarla. Más para aquellos que, desde algún lugar son –o somos-
receptores y partícipes de los distintos eslabones que arma la cadena de las
normativas artísticas. Las que por lamentable que sea, a veces pueden avalar
erróneamente y dejar fuera a reales artistas silenciosos.
Debajo el link para acceder a la película!
https://drive.google.com/open?id=1AhTxLDf2NOE5R1XoX_6UUODOh0lauIBB
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